Hace meses que olvidé lo que era dormir como la gente.
Duermo de día, la luz te interrumpe, te asusta, y cuando no me tortura, me quema el día tan rápido que me hace sentir que vivo para no dormir. La psicosis aumenta, el miedo, los ojos ajenos, todo me trata de dañar, nadie me dará la mano, todos hablan a espalda de cuán bien se sentirá clavarme el puñal.
Mis ojos se deslizan de lado a lado, tomo mi arma, me siento y espero que alguien pase cerca, le volaré los sesos. Se los volaré a todos y pintaré mi matanza del color de mis propios sesos al final.
Pero paró.
Dormí quince minutos.
Desperté.
Viví lo que me costaba soñar.
Entraste en mi vida, cero psicosis, curaste mis heridas y me diste agua para poder seguir sin problemas.
Me haces tan bien...
Me obligas a cuidarme para poder cuidarte a ti.
No paras mi psicosis, me haces esforzarme para yo mismo detenerla, poniendote en el final del camino, esperándome, sabiendo que yo llegaría donde fuera por estar contigo.
Podría seguir así toda la mañana, pero no creo que me dé para más el cuerpo.
Oh si, si que lo hace, si que lo hará, pero no para escribir, no almenos acá.
Escribir en tus muslos perfectos una y mil veces lo mucho que te adoro, darte lo mejor de mi cada instante, cada respiración que pasa por mi nariz.
Tomarte, amarte y no soltarte más hasta que nuestros cuerpos caigan rendidos al son de la orquesta fantasmal que harán nuestros cuerpos al caer sobre la cama a dormir al fin, quince minutos. No necesito más para cargame de energía por meses, aunque en ellos no pueda descanzar más que dos horas.
Cada segundo pienso en borrar todo esto, sea bueno o malo el escrito, sea que no duermo hace mucho y sea que cada día me lleno más y más de amor por ti, sea como sea...
Esto es para tí.
Como todo lo que puedes sentir, querer, oler y ver en mi.
sábado, 10 de julio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
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Hace frío afuera...
Como si no lo supiera, vengo de allá, me senté, comí algo, y ahora escucho música vikinga.
Hoy quería mandar todo a la cresta, trabajo culiao, no paraba de tatarear para mis adentros "cuz' I hate my job, I really hate my fuckin' job" pero no lo hice. Antes, no sé, lo hubiera hecho. Ya sabía como.
Ir a la oficina sórdida, buscar con quien hablar y inventar algo, cualquier cosa o decir derechamente, que no es para mi esa pega. Tomado mis cosas, entregar las llaves, adiós, pase a fin de mes a buscar su platita. Hasta nunca. Llegado a la casa, explicar, volver a ver las caras de desilución de mis padres, escuchar que está bien, es mi decision después de todo. Ya los he decepcionado bastante como para que importe hacerlo una vez más.
Pero no lo hice.
Ahora tengo porque luchar, o más bien, siempre lo tuve, pero ahora hay un motivo que puedo ver tan grande como un iceberg sin sumergirse.
Es hora que le devuelva la mano a la vida, es hora de esforzarme, de sacarme la cresta, ir por el todo o nada.
Despues de todo, es como el iceberg dijo: " para que el tiempo no pase erráticamente, no hay que cerrar los ojos nunca"
Gracias, Iceberg de pies pequeños, por estos días tan...
Tan tú.
Como si no lo supiera, vengo de allá, me senté, comí algo, y ahora escucho música vikinga.
Hoy quería mandar todo a la cresta, trabajo culiao, no paraba de tatarear para mis adentros "cuz' I hate my job, I really hate my fuckin' job" pero no lo hice. Antes, no sé, lo hubiera hecho. Ya sabía como.
Ir a la oficina sórdida, buscar con quien hablar y inventar algo, cualquier cosa o decir derechamente, que no es para mi esa pega. Tomado mis cosas, entregar las llaves, adiós, pase a fin de mes a buscar su platita. Hasta nunca. Llegado a la casa, explicar, volver a ver las caras de desilución de mis padres, escuchar que está bien, es mi decision después de todo. Ya los he decepcionado bastante como para que importe hacerlo una vez más.
Pero no lo hice.
Ahora tengo porque luchar, o más bien, siempre lo tuve, pero ahora hay un motivo que puedo ver tan grande como un iceberg sin sumergirse.
Es hora que le devuelva la mano a la vida, es hora de esforzarme, de sacarme la cresta, ir por el todo o nada.
Despues de todo, es como el iceberg dijo: " para que el tiempo no pase erráticamente, no hay que cerrar los ojos nunca"
Gracias, Iceberg de pies pequeños, por estos días tan...
Tan tú.
sábado, 19 de junio de 2010
Nuestra Primera Estrella de la Noche.
El teclado me da vueltas, vomita verde.
Se ve poco y brilloso, en movimiento mareado.
Yo creí que Valpo no tenia más sorpresas para mi, y me equivoqué rotundamente.
LLegaste antes que yo, morada, pequeñita, linda, preciosa, hermosa, las palabras me quedan cortas y no me sirven.
Pero creo se entiende la idea.
Ahora mismo no puedo ver mucho, no puedo escribir mucho, 48 horas sin sueño, casi 24 sin alimento, con la mente de color verde y la boca amarilla burbujeante.
Pero fui recompensado con tus fotos, las calles sucias de Valpo, tus ojitos mirando la inmensidad del Puerto, tu mente en el arte, me hablabas de detalles, de formas, de lo que te gusta. No te diste cuenta y yo te miraba sin parar, no podia, no queria. Te dije que me encanta verte en tu volá, verte tan segura de lo que sabes y de lo que quieres, hablar con encanto sin pensar demaciado y sin embargo solo dar las soluciones perfectas a todo.
Fue el mejor día que podría haber pedido.
De mi, no hay mucho que decir.
Yo no tengo demaciado, solo tengo algo para ofrecerte: esta avalancha de cosas que siento por ti.
Recuerdame pedirte una foto para esto.
viernes, 11 de junio de 2010
Sun.Sleeve.
Sentía el humo de las alcantarillas, no creí que fuera tan fuerte como para hacerme perder el ritmo de respiración.
Caminé, saqué un cigarro, pregunté en una tienda el valor de algo que no iba a necesitar y me fui.
Miré a todos lados, recuerdos, buenos y malos, pasos, leones de piedra, nadie en las calles, sombras atrasadas. Verguenza.
Nací el 68', época olvidada, abandonado al amor absoluto que mi mente no recuerda más que bidones de gasolina vacíos, respiros de aire en septiembre, humo eterno que jamás llegó, no lo aprecié, no lo quise lo suficiente, pero lo quise sin correr, sin saltar de un segundo piso por él.
Juguetes y culpa por los pecados de otros eran mis juegos favoritos, pasto, tierra, cómase la comida, hijo.
Vive bajo un puente pensando en lo que podría haber sido, se comporta como imbécil porque no sabe quien es en realidad, te patearé el hocico si me preguntas algo sobre mí. más no podía hacer. Nunca aprendí a hablar.
Árboles de navidad, ilusiones, lágrimas ajenas, chuchillos de pelar y picar cilantro en mis manos, manos que me sujetabam sentían el monstruo venir, cobrar sus recompensas. alma y sanidad mental.
Voces me devoran y luces me ciegan. Nadie está en mi contra, el camino es mio, tómalo.
Creí mil cosas que estarían bien pero no lo estaban, películas en un proyector, miles de invitados al aire libre donde debían hacer treinta.
Viejas culias y sus voces, de sus esfuerzos por crear un fracaso en forma de sus hijos, son fracasados ahora, deben estar felices, orgullosos.
El futuro me mostró todo.
Dos noches en vela y no recuerdo nada, ni el significado de mi nombre, El Mio Cid. Nunca lo leí.
Ahí debí estar, con los egipcios, mi lengua sería cortada y dada a las alimañas del desierto.
Doncella de hierro me esperó y atrapó. Los años le hicieron agujeros por los cuales pude sacar mis brazos y piernas. camino ahora, en dolor.
Estuve peor, nubes, un ser blanco, dos niños y un hoyo negro. Desperté cien veces en ese sueño, llorando a veces.
Pero ya no lloro, menos humano despierto cada día, más rama seca. Me gusta el viento de primavera y el polvo que abraza con cariño en verano.
Tambien me gustan tus pies, pequeñitos pisando hojas color café. No sabía lo que era felicidad hasta que lo ví, pero no lo aprecié.
Ahora no se. Los cubiertos llevan días ahi y las revistas arden en amigos de playa.
Quieren mi bandera blanca, me la tendrán que robar. 24 horas, 24 semanas, 22 años y un día.
Tal vez mi opinión valga la pena esta vez.
Porque tú sabes que yo sé.
viernes, 4 de junio de 2010
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Las 3 de mañana, madrugada del jueves, la hora del pico.
Trabajé duro, comí algo y no tengo sueño.
Tengo ganas de un sabor.
Como pintura y escupo un stencil, como frases y lanzo todo mi ser.
Escupo, salto, corro, doy vueltas, juego, lloro, deseo.
Quisiera menos que eso y es más para mi.
Noche larga, fria, nublada.
Tengo frío.
Entra a patadas a mi pieza y abrigame.
Escupamos, saltemos, demos vueltas, juguemos, lloremos, no, no lloremos, riamos.
Deseémosnos.
Trabajé duro, comí algo y no tengo sueño.
Tengo ganas de un sabor.
Como pintura y escupo un stencil, como frases y lanzo todo mi ser.
Escupo, salto, corro, doy vueltas, juego, lloro, deseo.
Quisiera menos que eso y es más para mi.
Noche larga, fria, nublada.
Tengo frío.
Entra a patadas a mi pieza y abrigame.
Escupamos, saltemos, demos vueltas, juguemos, lloremos, no, no lloremos, riamos.
Deseémosnos.
domingo, 16 de mayo de 2010
Veintidós años y un día.
Siete amigos.
Muchas botellas.
Vómitos de sangre, por mis mini, pseudo ataques al hígado.
Dos gatitas, una enferma...
Veintidós años y un día de condena.
Muchos discos, no los podría contar ahora.
Barba que podría bien, ser envidiada.
Un tattoo de dos partes.
Una profesión que preferiría no tener que usar nunca, aunque siempre tengo la posiblidad en el futuro. Una catástrofe para remediar otra.
Dos palabras, salen de una boca, pronuncian no se si para salir del paso o para rellenar.
Puedo ser legal, puedo ser real, puedo no maquillar mis palabras para que hieran como deben, y así darme cuenta de que no hieren tanto como pensé.
Puedo tomar y escupir leche que tuve miedo que fuera amarga como la mierda y con ese olor básico a leche cortada, como el de un infante el cual han descuidado días.
Puedo tomar mi cadena ahora, y no la usaré como una soga para ahorcarme más, la puedo usar como soga de seguridad para bajar, conseguir lo que quiero y traerlo arriba, y serían más eslavones para llegar más lejos cada vez... el tiempo me muestra que algunas cadenas no se pueden cortar, más sí hacer crecer.
Cada vaso tiene algo de todo, no todos los vasos se vacían, los míos, como si se tratara de honor, los vacio con rabia y con mirada de superioridad al ver que no todos pueden bajarlos así, más al rato ya no me siento tan bien.
Veintidós años me sentí mal porque pasaba esto, ahora ya no. Es un paso, si puedo aprender a usar mis limitaciones, ya no lo serían más, serían métodos útiles para llegar a escalar montañas, clavar cuchillos en los ojos o golpearme la cabeza para cambiar el curso del pensamiento si ya no puede aprender nuevos trucos.
Los ojos rojos, la sangre seca y heridas sin limpiar, no más gusanos, no más desangramiento. La misma sangre al fin se solidificó y no permite que salga más. Con hambre, pero ese hambre absoluta que ya no te deja sentir más hambre, incluso, que te da energía para seguir. Cuando la mente se apaga y el corazón manda.
El dragón ya no tiene significado, el corazón por repetición de verlo a diario empezó a entender su verdadero significado. Funcionó.
Como dije antes, tu cuerpo es una elemento más para hacerte feliz, y si debes destrozarlo para lograr cosas que te hacen feliz, debes seguir adelante. Hay un punto en que las heridas son tan profundas que no sangran.
sábado, 1 de mayo de 2010
Amanece/atardece.
Hay muchos despreciables allá afuera.
Hay muchas palomas en la plaza aún y muchos viejos que las alimentan viendo pasar sus últimos días así.
Hay muchos niños que pierden sus helados en el piso y muchas madres que hacen un esfuerzo para consolarlos con otro cono, o un abrazo.
Hay muchos alcoholicos y muchas botellas que jamás besarán.
Hay muchas almas que me quieren.
Hay muchos que sufrirán enfermedades, muchos que sudan en exceso por perseguir sueños o lograr cosas.
Hay mucho que no he entregado, y demaciado que dosificar.
Toneladas de besos, masacres de abrazos, escribir con sangre en un aula de un antiguo lugar abandonado que ya no pienso más estupideces.
Hay mucho que quiero pedir, pero no puedo hablar.
Hay mucho que decir, pero no puedo recordar
Hay mucho que viajar, pero no puedo pensar.
¿Me ayudarás?
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