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miércoles, 7 de diciembre de 2011
No músicos.
Veneno.
Veneno necesario. Como quemar una herida o resfriarse por prestarle el abrigo a tu mina cuando llueve.
Siempre estuvo, está y estará, entra por los oídos y se dispara como un splash, creando esa tormenta eléctrica en la espina dorsal que obliga a las manos a imitar el movimiento de como si se tocara batería o una guitarra.
La necesitas y ella no a ti. La música vive por si misma, siempre serás el eterno enamorado de aquella melodía que no podrás reproducir ni que hubieras podido crear nunca.
No hay dedos para el piano, no hay baquetas, y aún si las hay no salen más que sonidos inconexos como hijos de la misma. Hay quienes se ganan un espacio indeleble en nuestras mentes por interpretar una melodía tan increíble, crear unas líricas tan directas para lo que sea que experimentes en el preciso momento que la escuchas por primera vez, o quizás que tu vida cambia para adaptarse a ella.
El único instrumento de muchos son sus oídos. Yo no creo necesitar más que eso.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Algo viene; viene algo.
Es lo único que siento entre tiempo y tiempo. Antiguas culturas decía del miedo que se pegaba a través de las miradas, y una vez infectado, invadía el corazón. Otros decían que el miedo es una enfermedad sin cura.
Cuando todo está estable dentro del desastre, un día en la noche deja de estarlo, se hace difícil no tener miedo por la inseguridad tremenda que sientes hacia tu futuro. No saber si mañana estarás en la calle fría a las seis de la mañana, escondido en una bufanda para ir al matadero o en pantalones cortos a las doce del día: relajado, pero sin bañarme.
No puedo hacer nada contra esto. Solo puedo intentar afirmarme por la derecha para estar a la deriva a la izquierda.
Cada día que pasa, más me hago a la idea de tomar un camino y sufrir las consecuencias: al menos no tendría más sorpresas tan difíciles de arreglar como estas.
Tengo estas manos y una espada sin filo. Tengo todo para escribir menos un lápiz. Tengo tantas posibilidades pero no una decisión.
Cuando todo está estable dentro del desastre, un día en la noche deja de estarlo, se hace difícil no tener miedo por la inseguridad tremenda que sientes hacia tu futuro. No saber si mañana estarás en la calle fría a las seis de la mañana, escondido en una bufanda para ir al matadero o en pantalones cortos a las doce del día: relajado, pero sin bañarme.
No puedo hacer nada contra esto. Solo puedo intentar afirmarme por la derecha para estar a la deriva a la izquierda.
Cada día que pasa, más me hago a la idea de tomar un camino y sufrir las consecuencias: al menos no tendría más sorpresas tan difíciles de arreglar como estas.
Tengo estas manos y una espada sin filo. Tengo todo para escribir menos un lápiz. Tengo tantas posibilidades pero no una decisión.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Este año...
Viví muchas cosas.
Supe lo que era ganarme la plata con el sudor de la frente.
Aprendí que si uno realmente quiere algo, debe llegar a las últimas consecuencias por eso.
Aprendí que la vida no es tan fatalista como me la pinto a veces.
Aprendí el significado de amar con toda el alma a una mujer.
Aprendí lo que significan muchas cosas.
Algo que nunca hice antes, lo hice. Y a quien se lo dí, fue y es lo mejor.
Aprendí que debo superar lo que soy, lo que tengo.
Que ya no soy quien fui.
Ni mis actitudes son lo que fueron.
Aprendí la calma, aprendí a caminar con flores en la calle.
Tanto de mí.
Tanto de tí.
De nosotros.
De la vida, de la proyección, de el apoyo, de soñar lo mismo viendo las películas de Pixar y de vivir viendo la de Pink Floyd.
La de dedicarme a ti.
Y de amarte y valorarte como lo que eres.
Como la mejor mujer del mundo.
De tratarme como lo que soy.
Una posiblidad andante, no así una aleatoriedad con patas.
Y puedo, al fin decir:
No más muros para mí.
Gracias.
jueves, 16 de diciembre de 2010
FPPL.
Muchas veces uno es atacado por un ejército fantasma con total patudez en tu propia cabeza, irrumpiendo con total brutalidad, con estandartes de tus defectos, escudos con forma de tus miedos y gritos de guerra con el nombre de tus inseguridades; que quieren ser las más ocultas pero que terminan siempre siendo las más reconocibles.
Le da palizas a tu realidad, toma como esclavos de guerra a quienes te quieren ver bien. Te mandan cartas hechas con recortes de periódicos amenzando con que si no alejas a quienes te quieren de ti, sufrirán la pena de tener un ser ardiendo en una mutilación de autoestima total y absoluta.
"Weon, déjame solo..." dura lanza con la que detienes los acercamientos de los otros.
Impenetrable torre de autoflagelación, un intento desesperado de no hacer sufrir a nadie que estimas, quieres o amas por la forma en que eres.
Y si nos hemos sentido así... oh, si que lo hemos hecho.
Cualidades aleatorias pero con el mismo resultado nos conviertió en frentistas de una guerra que nadie se interesó en reportear.
Decimos lo que sentimos y lo que deseamos, por impuro que puede sonar, que puede saber, por la repulsiva presencia de mentes que no son normales.
Mentes que se alimentan del dolor para poder ser. Ser algo, diferente al resto.
Nos encanta no ser como tú. Al menos ahora podemos festejar eso en una cena con tripas, sangre y moretones de nuestra joven piel; cosa que antes jamás hubieramos pensado en ideas suicidas y muestras de arrepentimiento de haber nacido y haber ensuciado el mundo.
Ahora vemos bien el hecho que no nos cagamos al mundo. El mundo ya estaba perdido antes de nosotros, solo venimos a terminar el trabajo, no haciendo algo, haciendo nada. Somos una mancha en este mundo, pero el mundo ya estaba tan tapizado de mierda que apenas si nos vemos. Una mancha a tu moral cristiana, a tu moral social a tu moral y a tu pensamiento de como debemos ser y como no.
Lanzamos granadas con lo que nadie quiere leer, con lo que todos pagarían por olvidar.
Hacernos una película es poco; ya vivimos en un mundo creado por otros y tratamos de salir a flote de alguna manera, unos como buenos y otros como malos, claro... nos clavan a un madero asegurando nuestra maldad perenne... y no los culpamos, nunca los dejamos conocernos.
Somos guerrilleros de una pandilla ciega en una jungla de Brazil, somos monjes que nos sentamos a esperar para llegar a una iluminación con un cigarro, un pito y una chela en el pasto.
De una manera más simple de compasión venimos; a gritarte que el mundo está perdido, saca tu botella y celebremos.
Cuchillos, espadas, granadas, escupos, todo vale.
Nos escondemos entre el follaje de unos audífonos para disparar a discreción a un ser con un signo de peso, de política, de religión, de formatos y patrañas violadoras de oidos de niños.
Somos la respuesta para la pregunta que nadie hizo; no tenemos sentido ni propósito.
Saltamos por la cuidad como monos, rayamos las calles, tatuamos en nuestro cuerpo el mensaje de la resolución de no querer vivir la vida como espectadores de las experiencias de nuestros padres.
Porque somos frentistas de un país sin poemas, pero si de muchos puños que gritan al ritmo de una música que nadie más que unas letras sin dueño quieren escuchar.
sábado, 19 de junio de 2010
Nuestra Primera Estrella de la Noche.
El teclado me da vueltas, vomita verde.
Se ve poco y brilloso, en movimiento mareado.
Yo creí que Valpo no tenia más sorpresas para mi, y me equivoqué rotundamente.
LLegaste antes que yo, morada, pequeñita, linda, preciosa, hermosa, las palabras me quedan cortas y no me sirven.
Pero creo se entiende la idea.
Ahora mismo no puedo ver mucho, no puedo escribir mucho, 48 horas sin sueño, casi 24 sin alimento, con la mente de color verde y la boca amarilla burbujeante.
Pero fui recompensado con tus fotos, las calles sucias de Valpo, tus ojitos mirando la inmensidad del Puerto, tu mente en el arte, me hablabas de detalles, de formas, de lo que te gusta. No te diste cuenta y yo te miraba sin parar, no podia, no queria. Te dije que me encanta verte en tu volá, verte tan segura de lo que sabes y de lo que quieres, hablar con encanto sin pensar demaciado y sin embargo solo dar las soluciones perfectas a todo.
Fue el mejor día que podría haber pedido.
De mi, no hay mucho que decir.
Yo no tengo demaciado, solo tengo algo para ofrecerte: esta avalancha de cosas que siento por ti.
Recuerdame pedirte una foto para esto.
viernes, 11 de junio de 2010
Sun.Sleeve.
Sentía el humo de las alcantarillas, no creí que fuera tan fuerte como para hacerme perder el ritmo de respiración.
Caminé, saqué un cigarro, pregunté en una tienda el valor de algo que no iba a necesitar y me fui.
Miré a todos lados, recuerdos, buenos y malos, pasos, leones de piedra, nadie en las calles, sombras atrasadas. Verguenza.
Nací el 68', época olvidada, abandonado al amor absoluto que mi mente no recuerda más que bidones de gasolina vacíos, respiros de aire en septiembre, humo eterno que jamás llegó, no lo aprecié, no lo quise lo suficiente, pero lo quise sin correr, sin saltar de un segundo piso por él.
Juguetes y culpa por los pecados de otros eran mis juegos favoritos, pasto, tierra, cómase la comida, hijo.
Vive bajo un puente pensando en lo que podría haber sido, se comporta como imbécil porque no sabe quien es en realidad, te patearé el hocico si me preguntas algo sobre mí. más no podía hacer. Nunca aprendí a hablar.
Árboles de navidad, ilusiones, lágrimas ajenas, chuchillos de pelar y picar cilantro en mis manos, manos que me sujetabam sentían el monstruo venir, cobrar sus recompensas. alma y sanidad mental.
Voces me devoran y luces me ciegan. Nadie está en mi contra, el camino es mio, tómalo.
Creí mil cosas que estarían bien pero no lo estaban, películas en un proyector, miles de invitados al aire libre donde debían hacer treinta.
Viejas culias y sus voces, de sus esfuerzos por crear un fracaso en forma de sus hijos, son fracasados ahora, deben estar felices, orgullosos.
El futuro me mostró todo.
Dos noches en vela y no recuerdo nada, ni el significado de mi nombre, El Mio Cid. Nunca lo leí.
Ahí debí estar, con los egipcios, mi lengua sería cortada y dada a las alimañas del desierto.
Doncella de hierro me esperó y atrapó. Los años le hicieron agujeros por los cuales pude sacar mis brazos y piernas. camino ahora, en dolor.
Estuve peor, nubes, un ser blanco, dos niños y un hoyo negro. Desperté cien veces en ese sueño, llorando a veces.
Pero ya no lloro, menos humano despierto cada día, más rama seca. Me gusta el viento de primavera y el polvo que abraza con cariño en verano.
Tambien me gustan tus pies, pequeñitos pisando hojas color café. No sabía lo que era felicidad hasta que lo ví, pero no lo aprecié.
Ahora no se. Los cubiertos llevan días ahi y las revistas arden en amigos de playa.
Quieren mi bandera blanca, me la tendrán que robar. 24 horas, 24 semanas, 22 años y un día.
Tal vez mi opinión valga la pena esta vez.
Porque tú sabes que yo sé.
viernes, 4 de junio de 2010
.
Las 3 de mañana, madrugada del jueves, la hora del pico.
Trabajé duro, comí algo y no tengo sueño.
Tengo ganas de un sabor.
Como pintura y escupo un stencil, como frases y lanzo todo mi ser.
Escupo, salto, corro, doy vueltas, juego, lloro, deseo.
Quisiera menos que eso y es más para mi.
Noche larga, fria, nublada.
Tengo frío.
Entra a patadas a mi pieza y abrigame.
Escupamos, saltemos, demos vueltas, juguemos, lloremos, no, no lloremos, riamos.
Deseémosnos.
Trabajé duro, comí algo y no tengo sueño.
Tengo ganas de un sabor.
Como pintura y escupo un stencil, como frases y lanzo todo mi ser.
Escupo, salto, corro, doy vueltas, juego, lloro, deseo.
Quisiera menos que eso y es más para mi.
Noche larga, fria, nublada.
Tengo frío.
Entra a patadas a mi pieza y abrigame.
Escupamos, saltemos, demos vueltas, juguemos, lloremos, no, no lloremos, riamos.
Deseémosnos.
sábado, 1 de mayo de 2010
Amanece/atardece.
Hay muchos despreciables allá afuera.
Hay muchas palomas en la plaza aún y muchos viejos que las alimentan viendo pasar sus últimos días así.
Hay muchos niños que pierden sus helados en el piso y muchas madres que hacen un esfuerzo para consolarlos con otro cono, o un abrazo.
Hay muchos alcoholicos y muchas botellas que jamás besarán.
Hay muchas almas que me quieren.
Hay muchos que sufrirán enfermedades, muchos que sudan en exceso por perseguir sueños o lograr cosas.
Hay mucho que no he entregado, y demaciado que dosificar.
Toneladas de besos, masacres de abrazos, escribir con sangre en un aula de un antiguo lugar abandonado que ya no pienso más estupideces.
Hay mucho que quiero pedir, pero no puedo hablar.
Hay mucho que decir, pero no puedo recordar
Hay mucho que viajar, pero no puedo pensar.
¿Me ayudarás?
lunes, 19 de abril de 2010
Al borde.
No sé.
Me pateó las weas.
Porque chucha tiene que ser así?
¿Que puta prisa tengo?
Por la chucha, por la conchetumare, las mil putas de Valparaíso.
Las cien weas que he oído en mi vida me dan vueltas en la cabeza ahora.
Me pican, me muerden las orejas, me zumban los oídos mientras trato de dormir dos horas de una noche tranquila antes de no poder dormir más y enfrentar un nuevo día de la misma manera, rutina y basuras normales, escorias sociales, gritos, insultos y desahogos de otros.
Escupitajos verdes traducidos como una llamada de atención para amar más a algo que no está ahi.
Ojos rojos, vista borrosa, no tengo control total de mis pasos.
Hablo entre dientes, mis pensamientos salen de mi boca sin querer en palabras a medio pronunciar.
Saco las llaves, le doy a la cerradura al primer intento... sí, estoy ebrio.
Ebrio de sentiemientos impropios, cinco años más, algo de yerba, unos cuantos tragos más de whisky sin hielo, calidad ni etiqueta y un arma.
Algo de lloriqueo por el no saber en que terminará la historia. La curiosidad me mataba, solo por eso seguiría viviendo. Pero no. Me iba a dar un tiro a la parte superior de la mandibula más cercana al cerebro.
Tal vez hubiera sido distinto.
Tal vez debí escuchar las críticas.
Mierda, vieja culia, te juro que me deslizaría a tu cama y degollaría mirandote a los ojos hasta que se congelen los tuyos en la eternidad.
Tomo el arma, la cargo pero no jugaré a la ruleta, será ruidoso, fuerte, un splash rojo y rosa en la pared. El último cuadro de mi última morada real.
No me arrepiento de mucho, y si lo hiciera, solo hubiera logrado detonar antes el gatillo.
Preparo el arma. Seré el último artista. Es un honor muy grande.
La pongo en mi boca, de la que sale saliva gruesa y pegajosa.
No puedo.
¿Porque me dijiste que quedaría solo?
¿Porque aunque me esfuerze en cambiarlo no cambia?
Saco el arma de mi boca, la dejo caer, sigo bebiendo. La mitad del vaso era demaciado.
Vomitado, sucio, ebrio, en otra dimension, el arma cargada, solo y sin tiempo ni ganas para nada más que algo que no está ahi y que, sin pensarlo me volaría los sesos solo con tal de traerla y me dijera cosas.
Cosas que si se, pero que olvido.
Que me diera una cachetada, me lanzara a la ducha con violencia y luego me recostara llorando y diciendome que no pienso en ella.
Puta que sí lo hacía.
Puta que sí.
Pero ella no estaba.
Y no estaría más.
Me terminó dejando solo para ser feliz, no la culpo. Yo hubiera hecho lo mismo.
Me arrastro como puedo a la cama.
Faltaban dos horas para levantarme a duchar e irme al trabajo.
No hubiera ido de todas formas.
No si ella hubiera despertado a mi lado, aún tengo unos ahorros para nuestro viaje.
Servirán bien para traer mucho humo gris y verde a mi cabeza, whisky sin hielo, como me gusta... Si ella hubiera estado abría hecho algo de hielo.
Desperté tres días después. Las lágrimas en mi cara no me dejaban mover mis facciones faciales con libertad.
Aún tenia sueño, había el increíble número de 143 llamadas perdidas en mi teléfono movil, la música ya no sonaba y yo olía a mil demonios.
Golpes y gritos afuera.
Era ella, mi corazón la esperaba pero mi mente lo abrazaba como un buen amigo: "...sería bonito, pero ahora mira... sabes que ella no vendrá"
Le abrí, preparando mi cara para un golpe de ella, uno fuerte y con rabia, o bien un golpe de algún amigo preocupado que saltaría en cuanto abríera la puerta.
Me besó, de verdad no lo esperaba. Afuera, un compacto la esperaba, tenia un abrigo, una boina y lágrimas en los ojos.
Me besó con tanta fuerza la segunda vez que me dolía. Yo aún no despertaba, pero no quería abrazarla fuerte: se notaría cuando ella se fuera y yo no la pudiera soltar.
Me susurró: "báñate y vistete, haré tu maleta"
Miré con cara de extrañeza y me respondió "¿no teníamos un viaje pendiente?"
Subí rápido y escondí el arma. Me golpeé con el mango del arma un dedo para ver si era verdad todo aquello.
Y el compacto seguía ahi.
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